Clase
2
Curso:
4I (modalidad Ciencias Sociales)
Tema:
Secuencia y estrategias argumentativas
Fecha:
23/04/2020
Introducción
En esta clase estudiaremos, con más
profundidad, la secuencia argumentativa, que definimos en la primera clase como
aquella en la que se formula una serie de razones con el
propósito de defender una idea u opinión. Lógicamente, se trata de la secuencia
dominante en todo texto argumentativo, como por ejemplo, en una reseña crítica,
una carta de lectores, o un artículo de opinión. Estamos hablando, en
definitiva, de la estructura básica de este tipo de textos y aprenderla nos ayudará
a reconocerlos y a saber escribirlos.
Por otro lado, en esta clase también estudiaremos las estrategias
argumentativas, seguramente ya han trabajado este concepto con anterioridad,
sea como “estrategias”, “recursos” o “técnicas” que nos sirven para construir
argumentos sólidos.
Ahora
bien, ¿Por qué creen que es importante aprender a argumentar? Tenemos que
recordar que, afortunadamente, vivimos en una sociedad democrática y la palabra
adquiere un valor fundamental. A través de las palabras, podemos expresar
nuestra opinión y posicionarnos sobre diferentes temas. Saber argumentar nos
permite defender nuestras ideas y reclamar por nuestros derechos cuando
sentimos que se ven vulnerados de algún modo. A su vez, nos permitirá reconocer
la solidez o la debilidad de los argumentos ajenos y generar debates en los que
las diferencias entre unos y otros se diriman a través de las palabras y no por
el uso de la fuerza. De este modo, se refuerza nuestra condición de ciudadanos
y se consolida la vida democrática
Secuencia
argumentativa
Como las secuencias de cada tipo textual tienen una
estructura definida, es posible identificarlas (si bien pueden aparecer
variaciones según cada clase de texto). Sin embargo, en una secuencia
argumentativa no pueden faltar los siguientes elementos.
·
Hipotesis (o tesis): es la idea
central que responde a la pregunta que plantea el problema y contiene la
opinión personal. Como vimos en la primera clase, se puede presentar, de manera
explícita -como afirmación o negación-, en la introducción o en la conclusión.
También puede estar implícita, de modo que el receptor deberá reconstruirla. En
algunos géneros, como la monografía, la formulación de la hipótesis debe ser
clara y precisa.
·
Desarrollo: es la parte
central del texto (también llamada argumentación
propiamente dicha) donde se exponen los argumentos, es decir, las razones o
los fundamentos que defienden y justifican la validez o la verdad de la tesis.
Diferenciándola de otras opiniones consideradas inválidas. Los argumentos se
construyen mediante varias estrategias. Sin embargo, se intenta que entre la
hipótesis y los argumentos haya una relación de tipo lógico.
Muchos textos argumentativos acompañan la hipótesis y el
desarrollo con la inclusión de las siguientes partes.
·
Introducción: su finalidad es captar la atención de los interlocutores y
hacerlos receptivos a nuestra opinión. Además, se suele presentar el tema y sus
antecedentes.
·
Conclusión: se cierra la
argumentación con un resumen de los argumentos, con frases que señalan las
consecuencias positivas que se derivan de adherir a la hipótesis o las
consecuencias negativas que resultan de su rechazo, con apelaciones al receptor
incitándolo a la participación o abriendo preguntas.
La secuencia argumentativa puede incluir en su interior
secuencias de otro tipo textual. Por ejemplo, si el receptor no conoce el tema
sobre el cual se argumenta, será necesario introducir la narración del hecho
comentado, la descripción del objeto referido o la explicación de algún
concepto específico. En todos los casos, tales secuencias están subordinadas a
la argumentación, es decir, al propósito de justificar las propias ideas para
convencer a los otros de la opinión que se presenta.
Estrategias argumentativas
Cuando
hablamos o escribimos de algún tema polémico y adoptamos una postura, queremos
persuadir al otro para que apruebe y adhiera a nuestro pensamiento. Para
eso, la lengua nos provee de las
estrategias argumentativas. Aquí presentamos algunas:
·
Ejemplificación:
consiste
en probar una idea o reforzar un concepto mediante casos concretos que se
ajustan a una norma, ley o principio. El ejemplo sirve para ilustrar una
afirmación o explicación con el propósito de facilitar su comprensión, como en
este caso: “si afirmamos que los institutos de menores, a veces,
contribuyen a acentuar la violencia juvenil, podemos recurrir a un ejemplo: El
menor que asesinó a la familia García, de Capital Federal, el mes pasado,
estuvo en cuatro institutos de menores diferentes los últimos doce años".
·
Comparación:
señala las semejanzas o diferencias entre dos elementos. Por ejemplo: “Tanto el
turismo como el deporte se han convertido en motores de desarrollo regional”
·
Cita
de autoridad: consiste en mencionar la opinión de una
persona o institución reconocida en determinada área del conocimiento para
respaldar la idea u opinión del autor del texto. Ejemplo: El Secretario de
Seguridad de la Provincia de Córdoba, Dr. José María Lozano, afirmó respecto de
la problemática del menor, lo siguiente: "La violencia juvenil tiene
raíces estructurales en la sociedad, por ello requiere urgentes decisiones
políticas que modifiquen las condiciones sociales y económicas".
·
Contra-argumentación:
se presenta un argumento opuesto a lo que afirma el autor y éste demuestra la
falta de validez de ese argumento contrario.
·
Pregunta
retórica: Es aquella que el autor de un texto formula, no
para que sea respondida, sino para hacer reflexionar al lector. Ejemplo: La
publicidad ¿Estimula la demanda o promueve la violencia?
Análisis de un texto argumentativo
Por
último, vamos a poner en práctica todo lo aprendido en esta clase leyendo y
analizando un texto argumentativo:
LA ÚNICA ALTERNATIVA: LA PARTICIPACIÓN
Ante
la crisis social, económica y política por la que está atravesando nuestro país,
ha llegado el momento de que todos los ciudadanos reflexionemos acerca de
cuáles son las alternativas para no quedar sumergidos en un quietismo
destructor.
Si
analizamos la historia de los pueblos, podemos encontrar múltiples maneras de
reaccionar frente a una situación límite. Ellas pueden ser: la violencia, la
participación con propuestas, la evasión a otras realidades, la indiferencia,
la crítica sin sustento, la resignación, la mística y muchas más.
Considero que la
opción viable es que todos comencemos a despertar dispuestos a asumir una
actitud solidaria y a participar, de todas las formas posibles, en
comisiones vecinales, clubes, asociaciones, grupos de amigos, ámbitos
familiares, laborales y académicos.
¿Por qué la participación es una urgencia social?
Porque es la única garantía para legitimar el sistema democrático, porque es
una alternativa superadora de la violencia, porque a través de ella la crítica
se vuelve constructiva y se convierte en propuesta, porque nos salva de la
locura que produce la impotencia, porque nos rescata de la inacción que produce
la indiferencia y es el mejor antídoto contra el veneno de la resignación.
Participar es nuestra obligación ética frente a las
nuevas generaciones, controlando y condenando social y políticamente el
accionar de ciertos dirigentes políticos, gremiales, empresariales y judiciales
que, con perversa indiferencia frente al dolor, continúan vulnerando el derecho
constitucional de todo ciudadano para trabajar, educarse, cuidar su salud, y
vivir con dignidad.
Ignacia
Fuentes
Aquí vemos que en los primeros
párrafos la autora no expresa su opinión sino que describe un estado de cosas.
Es decir, nos introduce en el tema y detalla los antecedentes “El país
atraviesa una crisis económica y es necesario reflexionar acerca de las
posibles salidas”. Recién en el tercer párrafo la autora introduce su tesis, es
decir, la posición que sostiene sobre este tema, en este caso, ella considera
que la única salida posible es la participación. Aquí la tesis se plantea de
manera expresa: “la
opción viable es que todos comencemos a despertar dispuestos a asumir una
actitud solidaria y a participar”. En el tercer párrafo, se
desarrolla la argumentación propiamente dicha a través de argumentos causales
que responden a la pregunta ¿Por qué la participación es una urgencia social? y
se utiliza, además, la estrategia argumentativa de la comparación destacando
los aspectos positivos de la participación por sobre otras salidas más
negativas, tales como la violencia o la indiferencia: es la única garantía para legitimar el
sistema democrático; es una alternativa superadora de la violencia; a través de
ella la crítica se vuelve constructiva y se convierte en propuesta; nos
salva de la locura que produce la impotencia; nos rescata de la inacción que
produce la indiferencia; es el mejor antídoto contra el veneno de la
resignación. No se debe confundir la pregunta que aparece en este texto con
una pregunta retórica, recuerden que esta última no tiene respuesta y su
función es hacer reflexionar al receptor, en cambio, en este texto, la pregunta
es respondida inmediatamente por la propia autora. Finalmente, en el último
párrafo nos encontramos con la conclusión en la que se reafirma la tesis apelando
a los receptores: “participar es una obligación ética frente a las
nuevas generaciones”.
Por
último, seguramente pudieron observar que la tesis ya está planteada desde el
título, recuerden que el título no es parte del texto sino del paratexto pero
fíjense que importante que es tener en cuenta este elemento para anticipar lo
que vamos a leer y poder comprenderlo.
Bibliografía
Cano,
Fernanda y otros, L3. Lengua y Literatura,
editorial Tinta Fresca, Buenos Aires, 2007