martes, 31 de marzo de 2020

Ejemplos de recursos cohesivos


Hola chicxs, en el siguiente enlace de drive, van a encontrar una breve explicación y una serie de ejemplos de la sustitución por pronombres y la elipsis, porque en la actividad N° 1 hubo muchas dificultades en este punto.
Ejemplos de recursos cohesivos

lunes, 30 de marzo de 2020

Cohesión

¡Hola a todxs! les comparto este video explicativo sobre cohesión del portal Educ.ar. Espero que les sirva de ayuda para realizar actividad 2 en la que tendrán que corregir y reescribir un texto mal cohesionado.


jueves, 26 de marzo de 2020

Actividad 2


Actividad N° 2
Fecha de entrega: 2 de abril
Ø  Secuencia narrativa
1)      Lee el siguiente texto:

Leyenda de la flor de Irupé
Érase una doncella bellísima que se enamoró de la luna. La joven sufría con su amor sin esperanzas, mirando al astro de la noche esparcir su pálida luz desde la altura.
Un día, llevada por la fuerza de su pasión, decidió ir a buscar a su celestial amante. Subió a los árboles más altos e inútilmente tendía los brazos en busca de lo inalcanzable. A costa de grandes fatigas trepó a la montaña, y allí, en la cima estremecida por los vientos esperó el paso de la luna pero también fue en vano.
La doncella volvió al valle suspirosa y doliente, y caminó, caminó para ver si llegando a la línea del horizonte la podía alcanzar. Y sus pies sangraban sobre los ásperos caminos en la búsqueda de lo imposible. Sin embargo, una noche, al mirar en el fondo de un lago vio a la luna reflejada en la profundidad y tan cerca de ella que creía poder tocarla con las manos. Sin pensar un momento, se arrojó a las aguas y fue a la hondura para poder tenerla. Las aguas se cerraron sobre ella y allí quedó la infeliz para siempre con su sueño irrealizado. Entonces Tupá, compadecido, la transformó en Irupé, cuyas hojas tienen la forma del disco lunar y que mira hacia lo alto en procura de su amado ideal.

2)      ¿Cuál es la situación inicial? ¿Qué conflicto se presenta?
3)      ¿Cómo reacciona el personaje frente al conflicto? ¿Cuál es la resolución o desenlace?
4)      ¿Qué transformación se produce en esta narración?, Es decir, ¿Qué elemento (personaje, tiempo, espacio) de la situación inicial cambia en la situación final?

Ø  Recursos cohesivos
5)      Escribe los referentes de las palabras en negrita:
(2) Su:
(3) Su:
(8) la:
(8) sus:
(10) ella:
(10) tocarla:
(11) allí:
(12) la:

6)      El siguiente texto tiene problemas de cohesión, resuélvelos utilizando los recursos cohesivos (sustitución por pronombres, sinónimos, hiperónimos, elipsis etc.):

Reseña de Capitán América: el primer vengador
Nacido durante la Gran Depresión (años 30), Steve Rogers creció como un chico enclenque en una familia pobre. Horrorizado por las noticias que llegaban de Europa sobre los nazis, Steve Rogers decidió enrolarse en el ejército; sin embargo, debido a la precaria salud de Steve Rogers, fue rechazado una y otra vez. Enternecido por las súplicas de Steve Rogers, el General Chester Phillips ofreció a Steve Rogers la oportunidad de participar en un experimento especial: la "Operación Renacimiento". Tras administrar a Steve Rogers el “Suero Super-Soldado” y bombardear a Steve Rogers con “vitarrayos”, el cuerpo de Steve se hace perfecto. A continuación, Steve Rogers se sometió a un intensivo programa de entrenamiento físico y táctico. Tres meses después, encomendaron a Steve Rogers su primera misión como Capitán América. Armado con un escudo indestructible, Steve Rogers emprenderá la guerra contra el mal como centinela de la libertad y líder de los Vengadores.


martes, 24 de marzo de 2020

Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

¡Hola a todxs! hoy es 24 de marzo y si bien no estamos en clase, no quiero dejar de recordar con ustedes esta fecha tan importante para todos los argentinxs. Debido a la pandemia del coronavirus este año no se ha realizado la tradicional marcha a Plaza de Mayo para reclamar por memoria, verdad y justicia pero esto no impide que el reclamo siga vigente y que en nuestros hogares mantengamos viva la memoria de los 30.000 desaparecidos y la consigna de NUNCA MÁS AL TERRORISMO DE ESTADO. 
Les comento que muchos escritores y periodistas fueron víctimas de la última dictadura militar, en particular, quisiera recordar a Héctor Germán Oesterheld quien escribió, entre otras cosas, una maravillosa historieta de ciencia ficción llamada El eternauta, que vendría bien leer en estos días, puesto que el protagonista de esta historia no es un héroe individual, con superpoderes, que logra salvar el mundo, sino que es un héroe colectivo, es decir, el héroe en grupo, que a través de los lazos de amistad y solidaridad logra la supervivencia de la comunidad. Algo parecido a lo que nos sucede hoy ya que para salir adelante tenemos que cuidarnos entre todxs. Les comparto dos videos sobre este tema:



miércoles, 18 de marzo de 2020

Claves de lectura-Horacio Quiroga

Hola a todxs! Les comparto un video del Canal Encuentro que puede servirles de ayuda para realizar la actividad. En él encontrarán información sobre la vida del autor, y algunas claves de lectura para sus cuentos. A partir del minuto 7:15 se hace referencia al cuento "A la deriva".



Actividad 1
1)   Lee el siguiente texto:
A la deriva (Horacio Quiroga)
El hombre pisó algo blancuzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yaracacusú que, arrollada sobre sí misma, esperaba otro ataque.
El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.
El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.
El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que, como relámpagos, habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.
Llegó por fin al rancho y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.
-¡Dorotea! -alcanzó a lanzar en un estertor-. ¡Dame caña1!
Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno.
-¡Te pedí caña, no agua! -rugió de nuevo-. ¡Dame caña!
-¡Pero es caña, Paulino! -protestó la mujer, espantada.
-¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!
La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.
-Bueno; esto se pone feo -murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.
Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.
Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentose en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.
El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito -de sangre esta vez- dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte.
La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.
La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.
-¡Alves! -gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.
-¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! -clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.
El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.
El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocío para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pucú.
El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald, y al recibidor del obraje.
¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.
Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente.
De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho.
¿Qué sería? Y la respiración…
Al recibidor de maderas de mister Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un viernes santo… ¿Viernes? Sí, o jueves…
El hombre estiró lentamente los dedos de la mano.
-Un jueves…
Y cesó de respirar.

Comprensión lectora y secuencia narrativa
2)      Describe la situación inicial del cuento. ¿Se conoce desde el comienzo el ambiente en el que se desarrolla la acción? ¿Algún indicio permite suponerlo? ¿En qué lugar del cuento esto se vuelve claro?
3)      ¿Cuál es el conflicto que se presenta? ¿Cómo reacciona el protagonista? ¿De qué depende su salvación?
4)      En cierto momento, el narrador hace creer al lector que el personaje está fuera de peligro ¿Cómo lo logra?
5)      ¿Cómo se resuelve el conflicto? Describe la situación final

Comprensión lectora y cohesión textual
6)      ¿Qué palabras se repiten en el texto? ¿Cómo se relacionan con su contenido?
7)      Escribe los referentes de las palabras que aparecen en negrita (al lado se señala el número de renglón):
(3) Su:                                                            (22) Su:
(5) le:                                                              (42) la:
(11) le:                                                            (49) le:
(14) lo:                                                            (54) su:
8)      Lee el siguiente fragmento del cuento ¿Qué relación guardan las palabras resaltadas en negrita? ¿Qué otra palabra podría sustituir a la palabra “yararacusú”?
El hombre (…) vio una yaracacusú que, arrollada sobre sí misma, esperaba otro ataque. El hombre (…) sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral.
9)      Extrae las palabras del cuento que pueden asociarse con la idea de muerte ¿Crees que el narrador nos anticipa el final de la historia? ¿Por qué?


lunes, 16 de marzo de 2020

Recursos cohesivos



La cohesión: un tejido de conceptos
Evidentemente un texto es bastante más que una rápida e irreflexiva enumeración de ideas.

Un texto “es una secuencia ordenada de enunciados que responden a un tema central y que constituyen una unidad comunicativa”.

Un mensaje puede convertirse en texto a partir de “entramar” correctamente sus conceptos con el fin de formar un “tejido” coherente (cuyos conceptos responden a un mismo tema global) y cohesivo (donde los elementos gramaticales se conectan perfectamente entre sí).

La cohesión es la propiedad textual que supone que las oraciones están vinculadas y conectadas entre ellas por elementos concretos que permiten acceder al sentido del texto, porque un texto no es una suma de oraciones sino el producto de las relaciones que se establecen entre ellas.

Para que un texto tenga cohesión contamos con distintos procedimientos que la lengua nos ofrece. Una forma de establecer la cohesión de un texto es a través del vocabulario, es decir, del léxico, de las palabras que se emplean y de las relaciones entre ellas. La más elemental de las conexiones que puede lograrse a través del léxico es mediante la repetición de palabras. Cuando una palabra se repite nos ayuda a identificar el tema del texto dado que aquello que se repite es colocado en una situación de relevancia.
Sin embargo, las repeticiones excesivas pueden resultar tediosas y generar confusión en el lector. Para evitarlo es necesario utilizar expresiones equivalentes, es decir, palabras o frases de igual o parecido significado (como "herencia" y "legado"), a las que llamamos sinónimos. La sinonimia es otro de los recursos que otorgan cohesión a un texto, lo podemos observar en el siguiente ejemplo: “Encontraron  el coche en un descampado. El automóvil estaba abierto y carecía de ruedas”.
Por otra parte, también se puede evitar la repetición de una palabra recurriendo al recurso de la hiperonimia. Los hiperónimos son términos que tienen un significado que abarca al de otras palabras, por ejemplo, “perro” es el hiperónimo de “rotweiler”. En un breve texto como el siguiente nos permitiría evitar la repetición: “Caminaba tranquilamente y me encontré un rotweiler. El perro trató de acercarse pero lo esquivé”.
La antinomia es otro recurso cohesivo relacionado con el vocabulario y, como en el caso de la sinonimia, se establece siempre a partir del texto, es decir, del uso concreto que se le da a las palabras dentro del texto.
En ocasiones, una palabra puede ser sustituida por otra que no tiene significado sino que aporta datos gramaticales. Se trata de formas que incluyen marcas como la persona, el género, el número o la función sintáctica. Los marcadores gramaticales por excelencia, si bien no son los únicos, son los pronombres.  Por ejemplo,  pronombres personales como él, ella, nosotros, etc, posesivos como su, nuestros, etc y demostrativos como este, aquel, allí, etc. Así, para sustituir “el experimento de Víctor” puedo decir su experimento (es decir, el de Víctor).
A su vez, la elipsis consiste en la supresión de una palabra que ha aparecido antes en el discurso. Cabe tener en cuenta que hay elipsis cuando el elemento debería estar, pero no cuando no es necesario, para darse cuenta es útil reponer ese elemento y ver si resulta redundante o no.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Las hermanas Brontë

Charlotte Brontë (Yorkshire, Reino Unido, 1816-id., 1855), Emily Brontë (Yorkshire, 1818- id., 1848) y Anne Brontë (Yorkshire, 1820-id., 1849) Poetisas y novelistas británicas. Nacidas en el seno de una familia irlandesa anglicana, las Brontë tenían dos hermanas más, Elizabeth y Maria, que murieron muy jóvenes, y un hermano, Patrick, con el cual escribieron una larga colección de textos en los primeros años de sus vidas. Su padre, Patrick Brontë, fue rector de Haworth, cargo que desempeñó hasta su muerte. Su madre, Maria, murió cuando eran niñas, en 1821. En 1820 la familia se trasladó a Haworth.
En su infancia, las Brontë fueron educadas en casa, excepto un año, 1823, en que Charlotte y Emily estudiaron en la escuela religiosa de Cowan Bridge, en Lancashire. Charlotte evocaría en Jane Eyre (1847) la historia dolorosa de esa época.
En 1842, Charlotte y Emily, tras haberse dedicado un tiempo a la enseñanza, se trasladaron a Bruselas con la intención de aprender idiomas, pero Emily regresó pronto a Haworth. En 1846, las tres hermanas publicaron conjuntamente los Poemas de Currer, Ellis y Acton Bell, lo que significó la ruptura con su hermano, aunque sólo vendieron dos copias.
Sin embargo, un año después, aparecieron tres obras que fascinaron a los lectores: Jane Eyre, de Charlotte, Agnes Grey, de Anne, y Cumbres borrascosas, de Emily. Atravesada por pasiones incontroladas y una atmósfera romántica y sobrecogedora, esta última se ha convertido en un clásico de la novela gótica. Poco antes de la muerte de su hermano y de Emily, ambos fallecidos en 1848, Anne publicó El inquilino de Wildfell Hall, su última obra ya que murió sólo un año después.
En los años siguientes, Charlotte fue varias veces a Londres, para promover la publicación de su obra, y a Manchester, donde visitó a su futura biógrafa, la novelista Elizabeth Gaskell, a quien invitó a Haworth. Villette apareció en 1853. Durante estos años, Charlotte rechazó tres propuestas matrimoniales, para casarse finalmente, en 1854, con Arthur Bell Nicholls. Aún empezó otro libro, Emma, que no consiguió terminar.
(Texto extraído de www.biografiasyvidas.com)

Día de la Mujer

La clase de hoy estuvo dedicada al Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Conversamos acerca del origen y el sentido de esta conmemoración y nos preguntamos: ¿Qué mensajes circulan ese día? ¿Qué estereotipos reproducen? ¿Hay que felicitar a las mujeres? ¿En qué consiste la conmemoración?. Para reflexionar sobre esto analizamos una campaña realizada en la ciudad de Buenos Aires.



martes, 10 de marzo de 2020

La alegoría de la caverna


El cuento "La hormiga" es una reescritura de la famosa "alegoría de la caverna" (Platón). Si están interesados en conocer más sobre esta alegoría y su interpretación filosófica, los invito a mirar el siguiente video del programa "Mentira la verdad" protagonizado por el filósofo Darío Sztajnszrajber


Secuencia narrativa


Secuencia narrativa
Una secuencia narrativa es aquella que expone un hecho o un conjunto de hechos relacionados entre sí en un tiempo determinado. Es decir, los hechos que presenta la narración se conectan entre sí de dos maneras: La primera relación es de carácter temporal, es decir, un hecho sucede después del otro. Están, entonces, encadenados cronológicamente. Pero no basta la relación cronológica. Para que esos hechos compongan un relato los sucesos deben estar unidos por otro tipo de relación, una relación lógica: sucede un hecho a causa de otro, es decir, existe una relación de causalidad entre los hechos de un relato.  
Según Michel Adam (1999) la secuencia narrativa está formada por los siguientes elementos:
§     Entrada o prefacio: Es un comentario que sirve de introducción al relato pero su presencia no es obligatoria.
§  Situación inicial: en ella se plantean las circunstancias espacio-temporales, es decir, se presenta el lugar y el tiempo en que se sitúa la historia, así como los personajes y los acontecimientos. Se trata de una situación estable. Ejemplo: Las hormigas inventan un vegetal artificial que las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Con el tiempo, el número de hormigas crece y es preciso ampliar el hormiguero. Las salidas al exterior son tapiadas y se suceden las generaciones. Como nunca han salido del hormiguero, las hormigas llegan a confundirlo con el universo.
§   Nudo o conflicto: es el hecho o acontecimiento que destruye el equilibrio de la situación inicial y que será el desencadenante de la acción. Ejemplo: Cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, descubre una boca de salida y sale a la superficie.
§   Reacción: se relaciona con las acciones que los personajes realizan para resolver el conflicto. Ejemplo: La hormiga se abalanza sobre las plantas y empieza a comer. Se da un atracón y decide volver al hormiguero con la noticia.
§     Desenlace: es la resolución a la que conduce la acción principal de la narración. El conflicto puede resolverse de forma positiva o negativa para los personajes, pero es indispensable que se produzca una transformación en relación a la situación inicial y que, por lo tanto, la situación final sea diferente a la inicial. Ejemplo: La hormiga trata de explicarles a sus hermanas lo que ha visto, las demás no comprenden lo que dice, la creen loca y la matan.
§  Situación final: Es la situación a la que conduce el conjunto de acontecimientos que se desarrollan a lo largo del relato, y supone una transformación de la situación inicial. Ejemplo: La hormiga exploradora muere y las demás siguen sin saber que existe el mundo exterior.
§  Coda o moraleja: en ella la voz narrativa anuncia la moraleja del relato en la que se manifiesta explícitamente su orientación. Al igual que la entrada o prefacio, su presencia no es obligatoria y puede estar ausente del relato.

martes, 3 de marzo de 2020

¡Bienvenidos al blog de Lengua y Literatura de 4to I (modalidad Cs. sociales)! En la primera clase de la materia compartiremos la lectura del siguiente relato del autor Marco Denevi:

La hormiga

Marco Denevi


Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de identificarlo con el Gran Universo. Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita: “Arriba… luz… jardín… hojas… verde… flores…” Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.
(Escrito por Pavel Vodnik un día antes de suicidarse. El texto de la fábula apareció en el número 12 de la revista Szpilki y le valió a su director, Jerzy Kott, una multa de cien znacks.)
FIN